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Las "crónicas del mundo" de Abbas Attar, el "fotógrafo que escribía con luz", como él mismo afirmaba, ocupan desde hoy las salas 1 y 2 del Museo Patio Herreriano de Valladolid, donde se pueden recorrer las seis décadas de trabajo del iraní, fallecido el pasado abril, que se materializan en 133 imágenes.

Sus "crónicas" en blanco y negro sobre la lucha en Irlanda del Norte a finales de los sesenta, la Guerra de Vietnam, el Apartheid en Sudáfrica o la revolución iraní, sus estudios sobre las religiones, su pausa en los conflictos bélicos para "encontrarse estéticamente" en México o el combate de Muhammad Ali contra George Foreman en 1974, son algunos de los momentos que el iraní, referente del fotoperiodismo, capturó con su objetivo.

El fotógrafo de la Agencia Magnum, autor de la técnica denominada "momento suspendido", "mostró desde muchos ángulos el drama del conflicto bélico", ha asegurado la concejala de Cultura y Turismo, Ana Redondo, junto a la viuda de Abbas, Melisa Teo Ee Ching, y sus hijos, Arash y Aram en la presentación de la exposición, que se trata de la primera retrospectiva tras su fallecimiento en abril.

Para Arash, la exposición es muy especial para la familia porque se trata de un testimonio muy completo de la obra de su padre, quien distinguía dos tipos de fotógrafos de guerra, el de "batalla", que dejó de lado porque "no se puede correr más rápido que las balas" y "solo se concentran en el bang bang", y el de "conflicto", que entiende la guerra como un fenómeno complejo y que muestra sus efectos a nivel social, político y económico.

"Sus fotografías nunca son respuestas, si no que, con mucha inteligencia, ha basado su carrera en hacer preguntas", ha expresado la comisaria de la exposición, Emmanuelle Hascoët, quien ha argumentado que el escepticismo, la sinceridad y el humor formaban parte de la obra de Abbas, quien manejaba "tanto la luz como el texto", y por ello se han introducido en la exposición extractos de su diario que permiten aprender de su visión del mundo.

Mientras que la Sala 1 del museo acoge los estudios sobre las religiones musulmana, cristiana, budista y animista, además de su trabajo "Abuelo", que retrata la presencia femenina de su familia; la Sala 2 se centra en su acercamiento a los conflictos bélicos que protagonizaron su vida, así como la revolución vivida en su país, el periodo de búsqueda estética en México y el retrato de personalidades de la moda o el deporte como Muhammad Ali.

Durante 35 años se dedicó a fotografiar la religión, lo que el hombre hacía en nombre de Dios, cuya relación con él "era estrictamente profesional", ha expresado su hijo Arash, quien ha afirmado que su padre estuvo muy influenciado por la pintura y que su fuerza y presencia tras su muerte es "muy fuerte". EFE

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